Sebastián Jorgi: "Mas que un investigador, soy un lector" Sebastian Jorgi es narrador, dramaturgo, crítico literario y autor de canciones y tangos. Fue cronista deportivo en La Nación y participó en las peñas literarias de los Sesenta con sus Crónicas Poemáticas y sus primeras narraciones. Pertenecía al grupo Meridiano 70 liderado por Alberto Vanasco. Ha obtenido importantes premios en narrativa: Pen Club, Iberoamericano (Valparaiso, Chile) y un Accesit en Villajoyosa (A1icante, España). Es finalista del Concurso Troquel de Novela en 1982 y acredita la Faja de Honor de 1a Sociedad Argentina de Escritores. Su ba1ada “Cuando me faltes” (en co1aboracion con Adrian Oberti) fue fina1ista del Festival de la Canción en Nueva York en 1990. En 1977 compone con música de Julio De Caro un tango canción en homenaje a Cátulo Castillo. En estos años duros colabora con Carlos Débo1e en 1a Fundación Argentina para la Poesía. Su obra de teatro (en co1aboracion con Miguel Angel Páez) Afuera hay un desconocido, levantada por la dictadura en marzo del 76, fue estrenada libremente al fin en el 2002. En el Museo de la Música de Ponce (Puerto Rico) dicta una conferencia sobre la obra de Enrique Cadícamo. Es Licenciado en Periodismo y Profesor de Literatura. Ha recibido elogiosos comentarios de destacadas personalidades. Entre ellos, Juan-Jacobo Bajarlía, quien escribió Acerca de Rock nena linda (Buenos Aires, El Alba Editores, 2006): “Dos tenistas batallan hasta agotarse. Uno va a ganar porque lo asiste un fantasma que sólo ve el protagonista que debe cubrir la nota (Fantasia en cinco sets). Otro fantasma, el espiritu de un ajedrecista -Paul Keres- regresa cierto dia para coronarse campeón del mundo (El Match). Un tercer fantasma -pueden ser el cuarto y el quinto-llega a través de una caña de pescar: El pescador, a pesar del hilo tenso que le indica el "pique", se adormece lentamente. Es la muerte que lo viene a buscar en la costanera. Otra instancia paralela también esta en El Rebelde, donde un peón de ajedrez, al huir del tablero, que es la vida misma, halla la muerte. Sebastian Jorgi estructura un hecho real a través de un acontecer insolito. Ve la realidad como un estuario al que convergen los hechos enigmáticos y las frustraciones, como en Ignacio Ludueña, poeta menor y en La Rebelión de Anibal Fuentes. De donde la realidad emana cruenta con una patina en la que se desliza el absurdo, como en los mini cuentos de Cuentohistorietas o donde se deja entrever la caricatura cotidiana en piezas como Rock Nena Linda y Yerba de Ayer, en los que un tímido bailarín y un docente jubilado imploran piedad para seguir. Este realismo insólito -si pudiéramos crear el termino- aparece también en cuentos como Encontrar a Pandolfi y Ta Ta Ta Goool, donde el único misterio es la vida impiadosa del hombre”. El 17 de mayo, en el Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano, en la Ciudad de Buenos Aires, se realizó la presentación del poemario de Jorgi, Contra las cuerdas, por Cristina Pizarro. Esta oportunidad fue propicia para que dialogáramos con el escritor acerca del ayer y el hoy de su literatura, sus influencias y sus proyectos. -A tantos años de la publicación de tu primer libro, ¿qué diferencias ves entre la situación del escritor en ese entonces y ahora? -No muchas diferencias, en cuanto a realizaciones y a progresos, más experimento como un estancamiento en el avance de mis obras. Me refiero a la posibilidad de acceder a un sello editorial que a uno lo respalde, no hablo de ser "famoso" ni de ser "exitoso" -lo que no me incomodaría- pero al menos de tener un status natural y un pasar digno dentro de la literatura. Sobre todo, después de estudiar y de tratar de perfeccionarse, de buscar nuevos rumbos, de no repetirme en la obra... en fin... la diferencia es epocal y nada más, tengo veinte años más y el tiempo es de descuento. Para alivianar esta idea, es estar en "tiempo suplementario", como para no dramatizar demasiado. De cualquier manera ya he publicado 17 libros... -La ciudad es un tema constante en tu obra ¿por qué esa inclinación? -La ciudad, sí, Buenos Aires... es cierto, es una constante casi en mis cuentos, “Margo junto al río inmóvil”, “Cuasimodo”, “Tardes de Lorraine”, “La Irma viene llegando”, entre otras piezas más próximas, como “Rock Nena Linda” y “Trenes a Bolívar”. Buena observación la tuya, Maria, la ciudad-personaje está siempre, desde que he venido a vivir a Buenos Aires, al Once, a Caballito, a Pompeya... la inclinación se da un poco por el tango. Como sabés, soy tanguero de alma, hasta he escrito tangos con Julio De Caro, con Adrián Oberti... en fin, pienso que es una inclinación de la que no puedo salir... -La inmigración aparece reiteradamente en tus cuentos. ¿Considerás que descender de italianos condicionó tu vida y, por ende, tu creación? -Si, es verdad que el tema de la inmigración aparece en muchos cuentos, “La extraña aventura de Giusseppe Malazzo”, por ejemplo, uno de mis primeros ensayos cuentísticos. ¿ Sabés quién me corrigió ese cuento? -No. Contáme. -Eduardo Zamacois, en 1967, en la Libreria Perlado, me escribió sobre el mismo su opinión, a mano. Todavía lo guardo. Bueno, vos como estudiosa de la Inmigración, lo has anotado en tu gran ensayo sobre el tema, que, entre paréntesis, ojalá algún editor lo publique. Es un excelente trabajo tuyo, me consta. Si bien desciendo de italianos como nieto de primera mano y admiro al cine neorrealista italiano, a los escritores como Pratolini y Moravia, Dacia Maraini y Umberto Eco, Calvino, entre otros, la influencia no me marca del todo, ya que mi obra -sobre todo en la novela- es más dispersa. No obstante, la sangre debe tirar y si en algo se nota, es quizá en mi estilo, por momentos seco y duro, de ahí puede inferirse las razones de tu pregunta. -¿Cómo conjugas tu aspecto de creador con el de investigador y crítico? -Bueno, pregunta atinada. ¿Lo conjugo realmente? Lo de crítico ha sido una eventualidad devenida de lecturas y de cierto oficio periodístico. Mi vida ha sido una alternancia obsesiva y de una caprichosa obstinación por entrar en el "juego" de la literatura... pero más que investigador soy un lector, un lector crítico si la ecuación no demasiado pretenciosa. En verdad -eso lo sabés por haber sido compañera en varios medios periodísticos, en suplementos de provincias, que hemos compartido muchísimos años-, la lectura te va llevando a la nota critica, a una impresión sobre la literatura última, de actualidad. No vayamos a decir "lector modelo" como lo propone Eco, pero sí un lector obstinado, para estar al día muchas veces y no quedar out del catálogo. Pero también trato de hacer un espacio para escribir y reescribir, corregir los originales de narrativa -unas tres novelas y dos libros más de cuentos-. Ahora me dedico a la narrativa más que a todo, a terminar mi obra de ficción. Lo conjugado, pisado está, como quien dice. En serio, no me considero un critico y mucho menos un investigador, soy un narrador metido, curioso, y leo críticamente lo demás. -¿Cuáles son tus proyectos para el futuro? -Proyectos tengo muchos. De ahí a la realización, en fin... te cuento que intento publicar mis cinco novelas inéditas y ya el tiempo ha pasado... dos libros de cuentos más y un libro de ensayos, Agonía, Marginación y Fiesta en la Narrativa Argentina. Proyecto publicar... nada más. Y hay dos novelas inconclusas, una deberá llegar a novecientas páginas. Si Dios me da ánimo y tiempo, tranquilidad de vida, salud sobre todo, podré terminar al menos una de las novelas. Estoy terminando una obra de teatro con Nora Thames -con la que ya he escrito Shespir va a Berlín, estrenada el año pasado en Mar del Plata-. Ah... terminar un libro de cuentos, especie de antinovela en cuentos, sobre Lanús, el barrio de mi infancia y adolescencia. Como sabés, tengo el corazón granate... María González Rouco Letras-Uruguay Montevideo, Mayo de 2007
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Sebastián Jorgi: "Mas que un investigador, soy un lector"

Sebastian Jorgi es narrador, dramaturgo, crítico literario y autor de canciones y tangos. Fue cronista deportivo en La Nación y participó en las peñas literarias de los Sesenta con sus Crónicas Poemáticas y sus primeras narraciones. Pertenecía al grupo Meridiano 70 liderado por Alberto Vanasco. Ha obtenido importantes premios en narrativa: Pen Club, Iberoamericano (Valparaiso, Chile) y un Accesit en Villajoyosa (A1icante, España). Es finalista del Concurso Troquel de Novela en 1982 y acredita la Faja de Honor de 1a Sociedad Argentina de Escritores. Su ba1ada “Cuando me faltes” (en co1aboracion con Adrian Oberti) fue fina1ista del Festival de la Canción en Nueva York en 1990. En 1977 compone con música de Julio De Caro un tango canción en homenaje a Cátulo Castillo. En estos años duros colabora con Carlos Débo1e en 1a Fundación Argentina para la Poesía. Su obra de teatro (en co1aboracion con Miguel Angel Páez) Afuera hay un desconocido, levantada por la dictadura en marzo del 76, fue estrenada libremente al fin en el 2002. En el Museo de la Música de Ponce (Puerto Rico) dicta una conferencia sobre la obra de Enrique Cadícamo. Es Licenciado en Periodismo y Profesor de Literatura.

Ha recibido elogiosos comentarios de destacadas personalidades. Entre ellos, Juan-Jacobo Bajarlía, quien escribió Acerca de Rock nena linda (Buenos Aires, El Alba Editores, 2006): “Dos tenistas batallan hasta agotarse. Uno va a ganar porque lo asiste un fantasma que sólo ve el protagonista que debe cubrir la nota (Fantasia en cinco sets). Otro fantasma, el espiritu de un ajedrecista -Paul Keres- regresa cierto dia para coronarse campeón del mundo (El Match). Un tercer fantasma -pueden ser el cuarto y el quinto-llega a través de una caña de pescar: El pescador, a pesar del hilo tenso que le indica el "pique", se adormece lentamente. Es la muerte que lo viene a buscar en la costanera. Otra instancia paralela también esta en El Rebelde, donde un peón de ajedrez, al huir del tablero, que es la vida misma, halla la muerte. Sebastian Jorgi estructura un hecho real a través de un acontecer insolito. Ve la realidad como un estuario al que convergen los hechos enigmáticos y las frustraciones, como en Ignacio Ludueña, poeta menor y en La Rebelión de Anibal Fuentes. De donde la realidad emana cruenta con una patina en la que se desliza el absurdo, como en los mini cuentos de Cuentohistorietas o donde se deja entrever la caricatura cotidiana en piezas como Rock Nena Linda y Yerba de Ayer, en los que un tímido bailarín y un docente jubilado imploran piedad para seguir. Este realismo insólito -si pudiéramos crear el termino- aparece también en cuentos como Encontrar a Pandolfi y Ta Ta Ta Goool, donde el único misterio es la vida impiadosa del hombre”.

El 17 de mayo, en el Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano, en la Ciudad de Buenos Aires, se realizó la presentación del poemario de Jorgi, Contra las cuerdas, por Cristina Pizarro. Esta oportunidad fue propicia para que dialogáramos con el escritor acerca del ayer y el hoy de su literatura, sus influencias y sus proyectos.

-A tantos años de la publicación de tu primer libro, ¿qué diferencias ves entre la situación del escritor en ese entonces y ahora?

-No muchas diferencias, en cuanto a realizaciones y a progresos, más experimento como un estancamiento en el avance de mis obras. Me refiero a la posibilidad de acceder a un sello editorial que a uno lo respalde, no hablo de ser "famoso" ni de ser "exitoso" -lo que no me incomodaría- pero al menos de tener un status natural y un pasar digno dentro de la literatura. Sobre todo, después de estudiar y de tratar de perfeccionarse, de buscar nuevos rumbos, de no repetirme en la obra... en fin... la diferencia es epocal y nada más, tengo veinte años más y el tiempo es de descuento. Para alivianar esta idea, es estar en "tiempo suplementario", como para no dramatizar demasiado. De cualquier manera ya he publicado 17 libros...

-La ciudad es un tema constante en tu obra ¿por qué esa inclinación?

-La ciudad, sí, Buenos Aires... es cierto, es una constante casi en mis cuentos, “Margo junto al río inmóvil”, “Cuasimodo”, “Tardes de Lorraine”, “La Irma viene llegando”, entre otras piezas más próximas, como “Rock Nena Linda” y “Trenes a Bolívar”. Buena observación la tuya, Maria, la ciudad-personaje está siempre, desde que he venido a vivir a Buenos Aires, al Once, a Caballito, a Pompeya... la inclinación se da un poco por el tango. Como sabés, soy tanguero de alma, hasta he escrito tangos con Julio De Caro, con Adrián Oberti... en fin, pienso que es una inclinación de la que no puedo salir...

-La inmigración aparece reiteradamente en tus cuentos. ¿Considerás que descender de italianos condicionó tu vida y, por ende, tu creación?

-Si, es verdad que el tema de la inmigración aparece en muchos cuentos, “La extraña aventura de Giusseppe Malazzo”, por ejemplo, uno de mis primeros ensayos cuentísticos. ¿ Sabés quién me corrigió ese cuento?

-No. Contáme.

-Eduardo Zamacois, en 1967, en la Libreria Perlado, me escribió sobre el mismo su opinión, a mano. Todavía lo guardo. Bueno, vos como estudiosa de la Inmigración, lo has anotado en tu gran ensayo sobre el tema, que, entre paréntesis, ojalá algún editor lo publique. Es un excelente trabajo tuyo, me consta. Si bien desciendo de italianos como nieto de primera mano y admiro al cine neorrealista italiano, a los escritores como Pratolini y Moravia, Dacia Maraini y Umberto Eco, Calvino, entre otros, la influencia no me marca del todo, ya que mi obra -sobre todo en la novela- es más dispersa. No obstante, la sangre debe tirar y si en algo se nota, es quizá en mi estilo, por momentos seco y duro, de ahí puede inferirse las razones de tu pregunta.

-¿Cómo conjugas tu aspecto de creador con el de investigador y crítico?

-Bueno, pregunta atinada. ¿Lo conjugo realmente? Lo de crítico ha sido una eventualidad devenida de lecturas y de cierto oficio periodístico. Mi vida ha sido una alternancia obsesiva y de una caprichosa obstinación por entrar en el "juego" de la literatura... pero más que investigador soy un lector, un lector crítico si la ecuación no demasiado pretenciosa. En verdad -eso lo sabés por haber sido compañera en varios medios periodísticos, en suplementos de provincias, que hemos compartido muchísimos años-, la lectura te va llevando a la nota critica, a una impresión sobre la literatura última, de actualidad. No vayamos a decir "lector modelo" como lo propone Eco, pero sí un lector obstinado, para estar al día muchas veces y no quedar out del catálogo. Pero también trato de hacer un espacio para escribir y reescribir, corregir los originales de narrativa -unas tres novelas y dos libros más de cuentos-. Ahora me dedico a la narrativa más que a todo, a terminar mi obra de ficción. Lo conjugado, pisado está, como quien dice. En serio, no me considero un critico y mucho menos un investigador, soy un narrador metido, curioso, y leo críticamente lo demás.

-¿Cuáles son tus proyectos para el futuro?

-Proyectos tengo muchos. De ahí a la realización, en fin... te cuento que intento publicar mis cinco novelas inéditas y ya el tiempo ha pasado... dos libros de cuentos más y un libro de ensayos, Agonía, Marginación y Fiesta en la Narrativa Argentina. Proyecto publicar... nada más. Y hay dos novelas inconclusas, una deberá llegar a novecientas páginas. Si Dios me da ánimo y tiempo, tranquilidad de vida, salud sobre todo, podré terminar al menos una de las novelas. Estoy terminando una obra de teatro con Nora Thames -con la que ya he escrito Shespir va a Berlín, estrenada el año pasado en Mar del Plata-. Ah... terminar un libro de cuentos, especie de antinovela en cuentos, sobre Lanús, el barrio de mi infancia y adolescencia. Como sabés, tengo el corazón granate...

María González Rouco
Letras-Uruguay
Montevideo, Mayo de 2007


SEBASTIAN JORGI : “PROYECTOS TENGO MUCHOS…
ESPERO IR PUBLICANDO MI NARRATIVA INÉDITA “

Entrevista de ANA MARÍA GUERRA

Sebastián Jorgi y yo elegimos una mesa de los tantos barcitos que hay en la ciudad porteña. Estamos en el Triana de Avenida La Plata y Carlos Clavo, barrio de Caballito. De mi entrevistado, narrador, dramaturgo, periodista y crítico literario, puede decirse, además, que es un ser humano extraordinario y cautivante.
En un clima cálido, proclive al interrogatorio, y café de por medio, inicio la entrevista.
-Sebastián, sé que has publicado un nuevo libro de cuentos, titulado Rock nena linda, que tuve el gusto de leer. En él reflejás una realidad despiadada e insensible, alrededor de la cual deambulan tus personajes, más de una vez resignadamente. Me gustaría conocer cómo es tu propia realidad.
-- Lo definís muy bien : realidad despiadada e insensible : nada más acertado. En cuanto a mi propia realidad, se trata de un desdoblamiento, una captación del sufrimiento del Otro, como lo es el caso de los cuentos que remiten a nuestro pasado reciente, la represión sobre todo ,que marcó a fuego a mi generación. Y si digo reciente, es porque aún lacera. Los minicuentos de Cuentohistorietas o ¿Reyles ? y Encontrar a Pandolfi , por ejemplo. Otras piezas recrean cuadros costumbristas, como Rock nena linda, que da el título de este nuevo libro o Fantasía en cinco sets , El match o El pescador, que tienen algún aderezo fantástico. Como lo expresa Gabriel Marcel, la definición realista de la verdad está implicada en la naturaleza misma del pensamiento, vuelto hacia el Otro, apetencia del Otro.

- ¿Cómo fueron tus comienzos ?
-- Auspiciosos, digamos, proyectivos. Hay una primera etapa con el
extraordinario narrador Eduardo Zamacois. Él leyó y me aconsejó sobre uno de mis primeros cuentos. Recuerdo que recibía todos los miércoles en la Librería Perlado de Congreso a las lectoras para firmar ejemplares y para aconsejar a las nuevas promociones. Con el autor de Los vivos muertos conocí a la libretista y dramaturga Alicia Valenti. Los tres compartíamos horas en el famoso Bar Suárez , frente al Congreso de la Nación. Una segunda etapa con el escritor Juan Carlos Martín Real, Alberto Vanasco, Cacho Costantini y Dalmiro Sáenz, con quienes conformamos el grupo Meridiano 70 –primero—y Macedonio—después--. Sería injusto no mencionar a Juan José Manauta y al cuentista excelente Lubrano Zas. Nos reuníamos en la casa de Vanasco – Catamarca al 600—generalmente. A veces nos íbamos hasta el Café Victoria de Entre Ríos e Hipólito Irigoyen, donde se sumaban Haroldo Conti y algunos “pibes” como Miguelito Briante, Ricardo Piglia y Aníbal Ford. Con estos tres leímos nuestros cuentos en la Asociación Belgraniana de Guayaquil y José María Moreno, una biblioteca que dirigía Gladys Croxatto (secretaria de Jauretche), animadora activa del Grupo Macedonio. Leíamos y los palos iban y venían, las críticas eran duras y daban buenos resultados. Así fueron, sucintamente contados, los primeros pasos…

- ¿ Tu actividad como autor teatral viene de lejos, entonces ?
-- En verdad, los primeros pasos con Alicia Valenti…pero la confianza me la brindó el director y actor Miguel Ángel Páez –compañero de oficina en la Italo --, un hermano mayor, él me enseñó el lenguaje dramático, a tal punto que escribimos dos obras, Afuera hay un desconocido y En la bicicleta. La primera la levantaron los milicos a dos días del estreno, programado para abril del 76. Uno de los actores, Ricardo García, desapareció unos meses después. Al fin la estrenamos con el Grupo Eco liderado por Nora Thames en el Club Nueva Chicago en …! 2003¡, en el marco de un cálido homenaje a Miguel Ángel Páez. Y entonces, gracias Negro Páez…

- Obtuviste el Premio Pen Club en 1980 y enseguidita fuiste finalista del Concurso Troquel de Novela. ¿ Te sentís más cómodo en qué género ? Te lo pregunto porque acreditás títulos en ambos…?
-- Mirá, me ponés en un aprieto. Angel Mazzei, crítico y académico, decía que yo era un cuentista nato. En su clase del Profesorado “Mariano Acosta” leí mi cuento Aventura del andante Cirilo (en 1970) y me prologó veinte años más tarde Tardes de Lorraine. Sin embargo, cuando me presenté con una novela al Concurso de la Casa Editorial Troquel y por ésas cosas del destino salí finalista, él era uno de los jurados que me había votado y se sorprendió al abrir el sobre de los seudónimos y ver que era yo. Le dijo a Anderson Imbert y a Juan Cicco –otro de los jurados --, este Jorgi es impredecible. Me siento cómodo en ambos géneros, habría que ver la impresión de los lectores, corrijo : me atrevo con los dos géneros, aunque la novela requiere una continuidad y un mundo narrado mucho más difícil.

- Borges decía que la literatura es un solo libro. A propósito de eso, ¿reconocés en tu obra influencia de algún escritor ?

-- Toda nuestra generación del sesenta adhirió a Cortázar. No sólo por su posición política con respecto a América Latina, por su compromiso ante lo que él llamó pobres negros. Te digo más : estábamos en las antípodas de Borges. Si algunos narradores de mi generación actúan con snobismo y aceptan ser postborgeanos porque queda bien estar del lado del mito y la lata
neoliberal-crítica, allá ellos. Hasta se encuentran similitudes estilísiticas con el autor de piezas maestras como El sur, La otra orilla y El Aleph. Nada que ver, si leés las notas y reportajes en las revistas de los sesenta y setenta, las adhesiones pasan por Faulkner, Henry Miller, Huxley, Gide , Simone de Beauvior y entre los nuestros, se redescubría a Arlt , Marechal y Macedonio mientras surgían Vanasco con Nueva York Nueva York, Manauta con Las tierras blancas, Puig con Boquitas pintadas, Humberto Costantini con Un señor alto, rubio, de bigotes, Federico Peltzer publicaba en Emecé La noche, una novela experimental. En el sello Fabril se lucían narradores como Jorge Riestra con Salón de billares, Arturo Cerretani con El Deschave, Haroldo Conti con Sudeste y un joven Jorge Masciángioli con El profesor de inglés y Roger Pla con Las brújulas muertas. Fijate que Borges publicó Ficciones en 1944 y no influyó para nada en estos narradores de prestigio. ¿ Por qué habría de influir en los narradores de los mediados del Sesenta?

- Como ahora se habla de la notoriedad de Borges, como figura excluyente y de su marca en la literatura argentina, mundial acaso…
-- Se habla, --inversamente proporcional a su lectura--, se lo menciona, se lo pone como paradigma, está en boca de los narradores latinoamericanos y hasta se lo ha incluido en el Boom . Es un gran creador de piezas maestras, un cuentista de amplio espectro, pero su influencia es relativamente escasa en los narradores que surgían en los años 60 y 70. Insisto : ¿ qué tiene que ver el autor de Historia universal de la infamia con Andrés Rivera, Héctor Tizón, Germán Rozenmacher , Juan Carlos Martelli y Daniel Moyano, por nombrar a algunos ?

- ¿ Ya está en distribución Rock nena linda ?
-- Sí, está en Ghandi y en Librería Madres en Buenos Aires y en Mar del Plata con los amigos de Alejandría Libros, (en San Luis, a pasitos de la Peatonal). Va un agradecimiento a mis editores Antonio Petta y Alberto Salinas, asesor del sello Los Robinsones.

- ¿ Qué expectativas tenés o proyectos para un futuro inmediato ?
-- Terminé una novela y acabo de entregarla en un sello importante, finalicé otro libro de cuentos y estoy escribiendo una obra de teatro con la actriz Nora Thames. Además, hablando de teatro, otra obra ha sido seleccionada para el Festival de la Cultura en Mar del Plata. Y voy a dar una serie de charlas auspiciadas por el Teatro Auditórium, sobre diversos temas literarios : Narrativa escrita por mujeres, Del otro lado del Boom, Los cuentistas argentinos : famas y contraolvidos, Enrique Cadícamo, el cantor de Buenos Aires y un Estudio comparado sobre Calvino, Eco y Kundera. Y ahora comienza otra vez el footing con los editores, trataré de ir ofreciendo mi obra inédita, cinco novelas, dos libros de cuentos, uno de reportajes…en fin. Como podrás notar, proyectos no me faltan y expectativas tengo muchas, es decir, ilusiones, esperanza de ir editando una obra que está ahí, postergada…
Recientemente la Academia Argentina de Letras me ha nombrado jurado para un importante Concurso de la zona norte de Buenos Aires…

- Si te dejaran solo en una isla desierta, tipo Róbinson ¿ qué libros llevarías para leer en soledad ?
-- Los cuentos de Chéjov, Salinger, Vanasco, Costantini, Bajarlía, un par de novelas policiales , ¿ Acaso no matan a los caballos ? de Mc Coy, El cartero llama dos veces de Mc Cain y Me casé con un muerto de Cornel Woolrich, La sinfonía pastoral de Gide, La invitada de Simone de Beauvior, El extranjero de Albert Camus y Adán Buenosayres de Marechal…ah, el Bartleby de Melville…

- ¿ Conociste a Marechal, no ?
-- Sí, a finales de los Sesenta me llevó a su casa mi profesor de Latín, Lorenzo Mascialino. Un sábado, en el barrio de Balvanera, en la calle Rivadavia al 2300 ,allí vivía con Elbia el gran escritor de Megafón. Le leí mi cuento Quasimodo, primero escuchaba atento, con pose pensante, pero a los cinco minutos no aguantaba la risa…¿ Sabés una cosa ? Cuando yo era estudiante de periodismo – en Alberti y Rivadavia –en 1962-63, Leopoldo Marechal pasaba con la bolsa a hacer compras en el Mercado Spinetto…

- ¿ Y qué te dijo sobre tu cuento ?
-- Que estaba marcado a fuego por Cortázar, esa tarde lo acompañaba el político Marcelo Sánchez Sorondo que compartió las bromas con nosotros. Diecisiete años después, se lo leí a Antonio Di Benedetto en la redacción del diario La Razón, ya que escribíamos para el suplemento cultural que dirigía Ernesto Schóo y también se doblaba de la risa y comenzó a aplaudir. Ernesto se acercó a ver qué pasaba…así es, toda literatura se vive, en mi caso, mucho. Ana María, te agradezco esta entrevista…

Cae el día, es pleno invierno y estamos en el barrio de Caballito, en el bar Triana de Avenida La Plata y Carlos Calvo. Cerramos esta entrevista con la calidez que emana de Sebastián Jorgi y el placer de habernos acercado a él y a su inteligente obra.

Ana María Guerra